Desde las Game&Watch a los Battlefield 3...

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Desde las Game&Watch a los Battlefield 3...

Mensaje por DoZ el Jue Dic 29, 2011 5:13 am

Si sois de mi quinta o cerca (sea "palante" o "patrás"), recordaréis las maquinitas clásicas de Game&Watch de Nintendo, además de otras de muchas marcas como Mattel, y otras tantas imitadoras, que en mi experiencia solía adquirir en Andorra tras un rato de llorarle a mis padres que quería una. Al final, entre tienda y tienda, terminaban cediendo (las había en casi todas, vendieran lo que vendieran) por aburrimiento puro, para que el nene dejara de dar por culo. Y funcionaba.



¿Me equivoco si la asociáis con una consola moderna, también de Nintendo? Seguro que no :P

Creo que dentro de lo que cabe, los que nacimos a mediados de los 80 somos bastante afortunados, en cuanto a haber podido ser testigos de una gran evolución tecnológica en el mundo del entretenimiento, pero saltándonos los principios más básicos; lo cual nos permite tener esa experiencia, y conservar una juventud bastante aceptable (yo mismo tengo 27 años, me queda poco, pero todavía soy considerado "joven" de años).

Personalmente, me sorprende que haya avanzado tanto lo que es la parte "mecánica", o mejor dicho electrónica, vamos lo que vendría a ser el soporte y/o plataforma, y en cambio, salvo ocasiones contadas, el retroceso que ha sufrido la imaginación e ingenio de los diseñadores. Antes, la falta de recursos tecnológicos hacían de un producto electrónico, un reto para el diseñador. Lograr que alguien se divirtiera con unos pocos leds, pantallas líquidas limitadísimas, o elementos electro-mecánicos simples era una ardua tarea, pero que conseguían con gran éxito en muchas ocasiones. En otras tantas, no. El fracaso siempre ha estado cerquita del éxito, justo donde empieza la sombra de éste...

Los de nuestra generación tuvimos la oportunidad de conocer las primeras consolas portátiles, tan sencillas como adictivas, las Game&Watch, una extraña combinación entre reloj (nadie la usaba como tal) y juego portátil. Más adelante pudimos maravillarnos con ese enorme ladrillo blanco que era la Game Boy y el Tetris. Envidiamos en su día al afortunado que en el colegio jugaba a encajar piezas en una pequeña y ahora ridícula pantalla monocromo, en el centro de un corrillo de compañeros, babosos y ansiosos por echar el guante a esa maravilla tecnológica que era para ellos, mientras por su primitivo canal MIDI y ejerciendo como canto de sirena, sonaba esa canción popular rusa famosa ya en todo el mundo.




Una Game Boy con casi todos los accesorios disponibles: Lupa con luz, altavoces Stereo (ningún juego soportaba stereo, pero molabas más), botones alternativos y "anatómicos" e incluso un curioso reposa-manos. El aspecto final es incluso aterrador. Podría pasar por la nave de Buzz Lightyear perfectamente: "Cuenta atrás para el despegue!! Abróchate el cinturón chaval, que nos vamos al espacio!!"



- Para los curiosos, la canción original popular se puede encontrar en YouTube si la buscáis como "Korobéiniki"
- Para los muy curiosos, podéis ver el artículo de la WikiPedia sobre la canción.
- Para los MUY MUY curiosos, podéis ver este vídeo de una magnífica interpretación de la canción original.

En esos tiempos, pocos niños jugaban con el PC, a años luz de las cuotas actuales de popularidad entre los usuarios del hogar, y yo era uno de ellos. Siempre preferí el teclado y el joystick de "polla" (estos primeros joysticks de los 80 merecen un artículo aparte, realmente) a los incómodos mandos de las consolas, cuadrados y que hacían que te sudaran las manos. No obstante, de vez en cuando, me podía maravillar con la experiencia que era disparar con una pistola toda molona a unos pobres patos pixelados en una pantalla de televisor "grande" (nada comparado con las 42" típicas de ahora), mientras un perro odioso se reía de nuestros fallos. Sí, por supuesto, hablo de la Nintendo, la original, también conocida como NES. Mi primer recuerdo con esta consola es de que se la compraron a un niño de mi tropa, y fuimos todos como exploradores que visitan tierras nuevas, a ver qué era esa maravilla de salón que tanto prometía. Ya os lo podéis imaginar, unos 8 o 10 niños entre vasos de plástico, refrescos y pica pica, locos para que les tocara el turno de interactuar con unos pocos pixels (256x224 exactamente) y una paleta gráfica de 5 grises y 48 colores, de los cuales sólo 25 podían ser mostrados a la vez en pantalla.



En esta imagen, se puede ver lo anatómico del mando. No fue hasta la próxima generación de consolas (Súper Nintendo y Mega Drive), que los diseñadores pensaron un poco en la comodidad de las manos de los jugadores. Aspecto que hasta entonces había pasado inadvertido para ellos, como queda patente con la imagen...

Mientras el resto del mundo se dedicaba a jugar con los mandos, yo era feliz con mis aventuras gráficas para PC, del calibre de Monkey Island, entre otros. A principios de los 90 y hasta mediados de los mismos, ya era más frecuente encontrar a niños que utilizaran el ordenador de su padre para jugar, y el intercambio de disquetes era una maravilla. Algo que los usuarios de consolas no podían ni soñar. Que un amigo les copiara un juego y pudieran copiarlo a su maravillosa máquina con teclado, entonces todavía una extraña para muchos (aunque parezca difícil de creer!).

Dicen que los recuerdos son el alimento de la nostalgia, y que ésta se alimenta por necesidad. Da lo mismo la calidad de estos, los recordamos con nostalgia. Hasta los "malos", a no ser que ese alimento llegue a ser incluso mortal y la nostalgia se intoxique. Pero no es el caso. Eso explica que muchos sintamos nostalgia al recordar cómo llegaba la hora de salir del colegio a las 5 de la tarde, y correr con el amigo de turno a su casa, para que nos hiciera una copia del último juego que había caído en sus manos, en uno, dos, tres o hasta siete disquetes si era necesario. Y cuando llegabas a casa te ponías a instalarlo con todas las ganas del mundo, hasta que al pedirte el último disco, te daba error, y resulta que no se había grabado bien. Te tenías que joder y esperar al día siguiente, para que el amigo te grabara ese maldito disco otra vez, fuera el 5 de 6, o el 2 de 3 el que te había jodido el tema. Hasta de eso, siento nostalgia xD



Joder, es ver la imagen y entrarme una necesidad loca de tirar del protector metálico que cubría la cinta del disquete, emitiendo ese mítico "CLACK!!"

Estas maravillas del almacenamiento, tenían la increíble capacidad de..... ¡¡¡¡¡ 1,44 MB !!!!! Así que un juego podía venir en caja de cartón y dentro, contener 15 disquetes tranquilamente (lo cual lo convertía en un artículo de un peso (de gramos, no de kb's xD) considerable, y hasta en ocasiones podía usarse como arma. Lo normal eran 3 o 5, pero eran muchos más para los juegos grandes y más modernos, en especial los previos al desuso del formato por la aparición del CD. Raramente te venían tarados de fábrica, ya que los grababan mejor las distribuidoras, evidentemente, que tú con tu disquetera mierdosa y sobretodo, con tus disquetes requete-ultra-mega-sobados, ya que al ser reutilizables como las cintas VHS, los reciclabas una y otra vez sin formatearlo antes la mayoría de las veces, lo cual garantizaba una mejor copia en caso de contener previamente otra.

Con la aparición del CD y el avance progresivo de la tecnología e industria de los videojuegos, llegaron las 3D, los juegos en multijugador primero a través de llamada directa de módem a módem (salía por un pico si te tirabas rato), y más tarde ya por tcp/ip en grupo y por internet... En fin, la era moderna de los videojuegos. Donde la originalidad en los grandes lanzamientos de grandes compañías es más bien escasa, y se centran en poco más que ofrecer una experiencia visual lo más impactante posible. Como dije al principio de esta ya larga entrada, afortunadamente hay excepciones muy honrosas, como los chicos de Rockstar Games, por citar a alguien y que sirva de ejemplo.

Volviendo un poco a lo que decía al principio, me siento afortunado de haber sabido disfrutar, de una forma dosificada, todos los avances de esta gran industria del entretenimiento; de haber saboreado desde una maquinita con gráficos pre-dibujados y fijos como las Game&Watch, que eran más bien una calculadora programada que otra cosa, hasta los primeros y rudimentarios 3D del Wolfenstein, DooM (aunque estos dos no eran 3D reales, sino un logrado y genial efecto visual bautizado como Raycaster, muy superior al Modo7 que utilizaba por ejemplo, Super Nintendo en Mario Kart), más adelante ya en 3D de verdad y por primera vez Quake 1, alucinar con el ya rudimentario MotoRacer en pantalla partida en mi PC... En fin, una larga y palpable evolución tecnológica sin precedentes.



El juego DooM haciendo gala de sus 3D simuladas. Qué recuerdos, la cara del protagonista que iba sufriendo heridas. Le sangraba la nariz, le salían chichones, terminaba ensangrentado por completo antes de llegar a 0% de vida... Echo en falta este tipo de detalles.

Si algo sé y entiendo, es sobre juegos y el diseño de los mismos. Y eso es en parte por haber convivido con esta evolución. Con haber tenido una experiencia tan completa en este campo y de tantas formas y niveles. Siento lástima de los que no han conocido la época en que tocar un juego nuevo era toda una experiencia emocionante y hasta ocasional. Ahora, no sabemos valorar los juegos, ya que nos inundan con la oferta, y lo que ha cambiado más, tenemos un acceso brutal a ellos (gracias taringa ^^), con lo cual los infravaloramos, o mejor dicho, ya no se sobrevaloran. La disposición del jugador y la exigencia (en la mayoría de ocasiones gráfica, para los más simples, p de jugabilidad y libertad de acciones y elaboración para los más refinados) es totalmente distinta a antaño. Antes, un juego te gustaba lo suficiente para echarle unas partidas casi por fuerza, pues no sabías cuándo podrías catar algo nuevo.


¿Y eso es malo? Pues no, la verdad. El ser más exigentes va con la naturaleza de la situación. Ya no nos sorprenden tan fácilmente. Ya no estamos necesitados de novedades, todo lo contrario, más bien abrumados. Necesitamos algo realmente bueno para que le dediquemos tiempo, que nos motive, nos divierta y entretenga. El kit de la cuestión sigue siendo el mismo de antes, pero no nos conformamos de la misma forma.

Sinceramente, no creo que hagan falta tantos gráficos para entretener, y buena prueba de ello es el juego que utilizamos en este foro. Es de hecho un ejemplo cojonudo. Nos divierte sin más, disfrutando de su característica fundamental (y tan poco cuidada en realidad hasta hace poco, que ya se trabaja más en ella..), que es el multijugador. Lo que hace falta son juegos bien diseñados, originales y que nos den una sensación de control y libertad latentes, que no se nos hagan monótonos y que no recurran a lo fácil. Cuando veo un juego con un gran equipo detrás que no me dice nada, que aburre y que tiene unos agujeros de diseño enormes, siento una gran pena por el desperdicio humano y económico que supone. Quién tuviera un equipo a su disposición, para demostrar que para hacer buenos juegos hacen falta poco más que buenas ideas...

Y como premio al que haya leído hasta aquí, os dejo un enlace BUENÍSIMO a la página que ha motivado la redacción de esta extensa entrada. Una web de máquinas de Game&Watch, donde puedes jugar a muchas de ellas como si las tuvieras en las manos. Me he pegado unos buenos vicios al Parachutte, máquina que recuerdo especialmente (la única en realidad) haber tenido en mis manos, mientras viajaba en el asiento trasero del coche por Andorra, inmerso en el mundo de lo que era poco más que una calculadora, mientras mis padres buscaban sitios baratos donde comprar gangas. Yo ya tenía la mía ^_^

http://pica-pic.com/#/parachute/ <--- Os saldrá directamente la máquina que os menciono. ¡Qué gran demostración de lo que se puede lograr con muy poco!

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